El viaje en Bus de sde Veliko Turnovo fue bastante agradable ya que pude dormir las 12 hs que demora el mismo. El pequeño problema que tuve fue encontrar el hostel ya que las calles de ese barrio de Estambul son bastante entreveradas. El tema es que empecé a caminar por la zona y pregunto a un conserje de hotel por la dirección donde se encontraba el hostel y me dijo cualquier cosa y cuando vuelvo a pasar por allí se da cuenta de que no me había ayudado nada y me invitó a pasara al hotel y buscó por internet la dirección y el teléfono, llamó y me marcó el lugar en un mapa que me regaló. En definitiva, Estambul parece mas europeo que asiático, definitivamente.
El hostel no resultó lo que esperaba para nada, pero el que atendía me dejó desayunar, lo que me levantó el ánimo, pero esa mañana terminé de descansar para tener mas impulso por la tarde.
En la tarde comí algo rápido y salí hacia Sultanahmed (barrio turístico donde se encontraba el hostel) donde vi el Haya Sofía. Es un edificio muy lindo, aunque no vale para nada los 10 euros que cobran la entrada y luego fui a visitar el barrio mismo en donde vi la pequeña Haya Sofía que está detrás de una mezquita impresionante que es la mezquita azul y pasé por otros edificios semidestruídos e inclusive por un cementerio pequeñito totalmente olvidado entre 2 edificios construídos hace unos 50 años.
De noche me fui a encontrar con la Dani que estaba en un hotel en el barrio de Taksim por lo que tuve que pasar por donde salen los barcos para dar una vuelta por el Bósforo (río que separa Europa de Asia) y está lleno de puestitos que venden pescado a las brasas y cosas por el estilo y para cruzar pasé por el puente Galata. Por debajo de este puente pasa un camino que lleva a restaurantes donde el principal plato es el pescado y por encima se ven las cañas de los pescadores ya que pescar es el deporte principal de los “estambulenses” jaja.
Al otro día salimos con unos amigos (Noe y el “X“) a terminar de ver las principales atracciones de esta ciudad y fuimos nuevamente a Taksim a ver la torre Galata para la cual tuvimos que caminar 30 minutos, los últimos de los cuales fueron en una subida impresionante que nos dejó la lengua de afuera y todo para ver una torre que nada tiene de impresionante, bastante desilusionante la verdad.
A la vuelta pasamos por una feria que estaba en un pasaje subterráneo y que tenía prcios bastante bajos, pero no compramos nada.
Luego de deambular por la ciudad que nos pareció interesante y linda llegamos a la cisterna, una construcción subterránea que oficiaba como depósito de agua , verdaderamente impresionante y seguramente vale lo que cobran en la entrada, 7 euros aproximadamente.
Luego llegué al hostel donde esperé a las 7 pm. donde me recogieron para ir a Goreme.